Desde 2020, el Centro de Sociología del Ejército de Tierra forma parte del Consejo Profesional de la FES con lo que el ejército pasó a formar parte orgánica de la Federación Española de Sociología. De hecho, tanto el Centro de Sociología del Ejército de Tierra (JCISAT) como la Unidad de Estudios Sociológicos de Defensa forman parte de las instituciones científicas y profesionales de la FES.
En 2024, la RES Revista Española de Sociología (revista de la FES) publicó un monográfico sobre "sociología militar". Asimismo, la FES ha participado en la organización de dos congresos "cívico-militares" del ejército, celebrados en 2022 y en 2024. De cara al III Congreso se celebrará en Toledo los días 17 y 19 de noviembre sigue constando como parte de la organización y del comité científico.
Sin embargo, sigue sin conocerse con claridad cuál es el vínculo y el alcance de estas relaciones: ¿qué convenios existen?, ¿qué colaboraciones se han creado?, ¿qué objetivos persiguen estas alianzas?, ¿qué implicaciones tiene para la autonomía de la Sociología? Necesitamos respuestas.
Interpretamos que este proceso debe analizarse en el marco de una tendencia más amplia, en la que distintas instituciones de seguridad buscan fortalecer su legitimidad vinculándose a universidades, asociaciones científicas y a los espacios de producción de conocimiento en general. En el caso de nuestra disciplina, además, la colaboración podría contribuir a reforzar la imagen pública del Ejército mediante el capital simbólico de la sociología.
Pero más allá de ello, es necesario preguntarse por qué este tipo de alianzas aparecen ahora, en un contexto de deriva neoliberal y reacción patriarcal global, de aumento de la militarización y expansión colonial.
No parece casual que instituciones crecientemente controvertidas por el ejercicio de la violencia, por su papel en la defensa de determinados intereses económicos, por el régimen de fronteras o por las lógicas coloniales que siguen estructurando muchas de sus prácticas busquen hoy un respaldo social en forma de reconocimiento académico. Ante ello, la universidad y las asociaciones científicas aportan un capital simbólico muy valioso.
Lo que parece ocurrir con el Ejército resuena a lo que está pasando con otros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Estamos asistiendo a una progresiva academización de las instituciones de represión formal a través de convenios con universidades, títulos propios, formación universitaria o incremento del capital cultural de sus miembros. No parecen procesos aislados, sino distintas expresiones de una misma estrategia de legitimación.
Igual que ocurre con otros cuerpos, buena parte de la legitimidad social de las Fuerzas Armadas se construye hoy mediante tareas humanitarias, de rescate o de protección civil. No es solo una cuestión de imagen: también permite ocupar un excedente de personal de las profesiones de seguridad mientras siguen siendo insuficientes las plantillas de otros servicios públicos —sanidad, servicios sociales, gestión forestal, prevención de incendios, etc.— que podrían asumir muchas de esas funciones desde una lógica no militarizada. Esto es, nichos de empleo, trasvase desde el Estado social al Estado represor.
Por tanto, parece que estos vínculos entre la FES y el ejército serían parte de la producción contemporánea de legitimidad de las instituciones armadas y el papel que jugamos las universidades y las asociaciones científicas en ese proceso.
Son preguntas relevantes que tenemos que hacernos porque nuestro papel desde la sociología tiene implicaciones directas en la realidad, en las jerarquías de poder establecidas y en las preocupantes derivas globales que llevan a masas poblacionales a la muerte, física y/o social (véase el genocidio en Gaza, las muertes en frontera, las políticas de persecución de migrantes, etc.). Nuestra actividad académica no ocurre en abstracto.
Como participantes en el XVI Congreso de Sociología que se está celebrando en Bilbao los días 15 al 17 de julio, miembros/as de la FES, socios/as de la Asociación Vasca de Sociología y Ciencia Política (organizadora de este encuentro), y en general, la comunidad de sociólogas y sociólogos del Estado español:
MANIFESTAMOS nuestra preocupación ante los indicios de colaboración entre la FES y el ejército por las implicaciones que todo ello pueda tener en el contexto actual global.
Ante ello, SOLICITAMOS:
1. Que la FES haga públicos los vínculos y colaboraciones que tiene con instituciones militares.
2. Que explique el alcance, los objetivos y los recursos destinados a tales colaboraciones.
3. Que la FES abra un proceso de consulta entre los/las socias afiliados/as sobre las conveniencia de este tipo de relaciones.
4. Que la FES haga un ejercicio de transparencia rindiendo cuentas respecto a dónde va el dinero de las inscripciones al XVI Congreso, aclarando si existe algún tipo de apoyo económico a la institución militar.
5. Que la Asociación Vasca de Sociología y Ciencia Política muestre su posición al respecto y revise sus vínculos con la FES, si no cesan este tipo de colaboraciones.