• Eliminación fuera del arenero y marcaje con orina
• Agresión hacia personas o entre gatos del mismo hogar
• Introducción de un nuevo gato y problemas de convivencia
• Miedo o ansiedad (visitas, ruidos, cambios en el hogar)
• Conductas destructivas, rascado inadecuado o vocalización excesiva
• Problemas de juego (mordidas o ataques durante el juego)
• Conductas repetitivas o signos de estrés