Nuestros cuerpitos, antes polvo, ahora son pura tierra fértil con el deber sagrado de endulzarse estos meses pa’ que germine la fuerza primal del monte. ¿Y qué va a brotar? Tal vez la Madre monte coronada de orquídeas, la Patasola bailando con piernas de liana, el Mohán desbordando ríos de savia caliente, bichos afrodisíacos, jaguares con piel de follaje o yerbas mágicas que te curan la calentura mientras se encienden más. ¡Que brote lo inaudito, que retoñe lo nunca antes visto!