Deseando que llegara el viernes.
Y cuando llegaba… mi mente ya estaba en el próximo lunes.
Me faltaba pausa.
Me faltaba consciencia.
Me faltaba salir de mi cabeza y volver a mi cuerpo.
Hasta que entendí algo:
no necesitaba cambiar de vida.
Necesitaba aprender a vivirla de otra manera.
Necesitaba, aunque fuera por unas horas, dejar de decidirlo todo.
Dejarme sorprender.
Mirar con otros ojos.
Escuchar con atención.
Estar presente sin pensar en lo que venía después.
Y así nació este día.
Un día para caminar sin prisa por calles que pisaron Francisco de Quevedo, Lope de Vega o Tirso de Molina.
Para escuchar el sonido de los pasos sobre calles adoquinadas.
Para sentarte a la mesa sin necesidad de mirar el reloj.
Para disfrutar del primer sorbo de vino, del olor a pan recién tostado, de una sobremesa que se alarga sin culpa.
Ni es una visita a una ciudad.
Ni es solo gastronomía.
Es un paréntesis mental.
Es un pequeño reset,
para hacer de esa pausa que tanto mereces
una realidad.
El 14 de marzo te espero en mi ciudad, a 30 minutos de Madrid.
Estaremos juntas/os de 9:30 a 18:00.