Mi formación fue interdisciplinaria, lo que significa que no estudié la psicoterapia desde una sola corriente. A lo largo de la maestría me formé en distintos enfoques —cognitivo-conductual, humanista, psicoanalítico y sistémico— que me permiten comprender a cada persona desde diferentes perspectivas y elegir herramientas de acuerdo con su historia, contexto y necesidades.